MEDIO AMBIENTE Y BOSQUE

En la producción de los derivados naturales de la uva se generan residuos líquidos y sólidos.
Para el tratamiento de los líquidos, Derivados Vínicos S.A. ha desarrollado un bosque, que se riega con éstos. Actualmente, cuenta con un predio en Palmira de 109 hectáreas, de las cuales 96 están forestadas con más de 110.000 árboles.

La principal especie cultivada es el Eucalipto Camandulensis, que es de rápido crecimiento y tolerante a factores de estrés propios y de la zona. Esta plantación es irrigada con aguas residuales ricas en nutrientes, derivadas del proceso de elaboración, previamente tratadas y acondicionadas para su reúso agrícola.

Una parte de los desechos sólidos son empleados como mejoradores de suelo en viñedos y fincas. La otra parte restante, junto con la madera obtenida del cultivo del Eucalipto, se usa en la generación del 75% del vapor utilizado en procesos por intermedio de dos calderas destinadas a tal efecto. De este modo, se evita consumir combustibles fósiles no renovables, lo que trae aparejado una importante reducción en las emisiones de CO2 a la atmósfera.

También hay un consumo de CO2 a través del proceso natural de fotosíntesis, en el cual los árboles lo absorben y lo transforman en O2, vital para el desarrollo de la especie. Éste consume unas 1.400 toneladas de CO2 anualmente. Mientras que la fábrica, al utilizar biomasa para el uso en calderas, deja de emitir unas 7.000 toneladas al año.

El bosque se ha convertido en el pulmón verde más grande del Este de Mendoza. En esas hectáreas conviven 50 especies: hay jilgueros, palomas, caranchos, pájaros carpinteros, zorros, liebres y mulitas, entre otros. En la laguna, que queda en su interior, habitan patos y nutrias.

En síntesis, el bosque transforma el destino del efluente en beneficio y hace que Derivados Vínicos S.A. sea una planta con un perfil netamente sustentable dentro del ecosistema industrial.